Perros
Perro con miedo a los petardos: qué hacer
Suena el primer petardo y tu perro empieza a temblar, jadea sin hacer calor y se mete debajo de la cama. Si te suena, le pasa a muchísimos perros. En un estudio de la Universidad de Bristol con casi 4.000 dueños, casi la mitad de los que respondieron a la entrevista detallada describió alguna señal de miedo ante los ruidos, y los fuegos artificiales eran lo que más asustaba. Con Halloween, Todos los Santos y Nochevieja encima, toca prepararse. Te contamos qué hacer antes y durante, qué conviene evitar y cuándo llamar al veterinario.
Cómo saber si tu perro tiene miedo a los petardos
Algunas señales saltan a la vista: tiembla, se esconde, intenta escapar, ladra, babea o se hace pis en casa. Otras pasan desapercibidas: bosteza sin sueño, se relame el hocico, pone las orejas hacia atrás, se te pega como una lapa o no quiere salir al paseo de la tarde. En el estudio de Bristol, muchos dueños describían estas conductas, pero solo una parte decía que su perro "tenía miedo". Si reconoces varias, tu perro lo está pasando mal aunque no lo parezca tanto.
El mismo estudio vio que el miedo a los petardos suele ir junto al miedo a los truenos y a los disparos. Si tu perro lleva mal las tormentas, prepárate también para los cohetes.
Lo que dicen los estudios
La investigadora Stefanie Riemer, de la Universidad de Berna, preguntó a 1.225 dueños por sus perros. El 52 % tenía miedo a los fuegos artificiales. Entre esos perros, un 39 % mejoró con los años, un 26 % fue a peor y el resto se quedó igual. El miedo pocas veces se va solo, y en uno de cada cuatro perros empeora.
La parte buena también sale en ese trabajo. Los perros cuyos dueños entrenaron con ellos evolucionaron mejor, y los que se habían entrenado de cachorros tenían bastante menos miedo de adultos. Los dueños valoraron como lo más útil dos técnicas sencillas: darle un premio muy rico justo después de cada estallido y enseñarle a relajarse. Ojo, son datos que cuentan los propios dueños, sin grupo de control, así que tómalos como una buena pista, sin garantías.
Semanas antes: lo que más cuenta
1. Habla con tu veterinario ahora, no el 31 de diciembre
Si tu perro lo pasa muy mal, tu veterinario puede descartar dolor u otros problemas y recetarle medicación. La RSPCA y Dogs Trust, dos de las grandes organizaciones de bienestar animal del Reino Unido, recomiendan esta consulta como primer paso, porque la medicación le ayuda esa noche y además evita que el miedo crezca con cada mala experiencia. Nunca le des pastillas tuyas ni gotas "que le fueron bien al perro de tu cuñado": la dosis depende de cada animal y algunos fármacos humanos son peligrosos para ellos.
2. Prepárale una guarida
Elige una habitación interior, lejos de ventanas y de la calle, y monta un rincón con su cama, una manta que huela a casa, agua y algún juguete. Si usa transportín, puedes taparlo con una manta y dejar la puerta abierta. Dogs Trust aconseja tenerlo listo con antelación, para que tu perro lo asocie a cosas buenas antes de la primera noche ruidosa.
3. Acostúmbrale a los ruidos poco a poco
La RSPCA propone poner grabaciones de fuegos artificiales de buena calidad a un volumen muy bajo mientras le das premios o jugáis. Subes el volumen solo cuando él está tranquilo, día a día. Si en algún momento se tensa, vuelves al volumen anterior. Se tarda semanas y cada perro va a su ritmo. Si su miedo es fuerte, hazlo con ayuda de un profesional, porque mal hecho puede asustarle más.
4. Chapa, microchip y doble sujeción
Muchos perros se escapan en noches de petardos. Comprueba que el microchip tiene tu teléfono actual y que lleva una chapa con tus datos. Para los paseos de esos días, lleva arnés y collar a la vez, cada uno con su correa o con una correa doble: si se asusta y se escurre de uno, sigue sujeto al otro.
5. Si vas a probar orejeras o chaleco, empieza ya
Unas orejeras antirruido para perros amortiguan el sonido, pero tu perro tiene que aceptarlas. Pónselas en casa unos segundos con un premio, quítaselas y repite, alargando el rato cada día. No hemos encontrado estudios que midan su efecto en perros, así que no te vamos a decir que funcionan con todos: a algunos les ayudan y otros no las toleran. Si se las quita una y otra vez o se queda rígido, déjalo.
Con los chalecos de presión pasa algo parecido. Una revisión sistemática de 2024 publicada en la revista Animals encontró pocos estudios y una evidencia "débil y limitada" de que reduzcan la ansiedad. Hay perros que parecen más tranquilos con él y perros a los que no les hace nada. Si quieres probar nuestro chaleco calmante con capucha, pónselo primero en días tranquilos, con premios, para que no lo relacione con los ruidos.
La noche de los petardos: qué hacer
- Sácale a pasear antes de que anochezca y que haga sus necesidades. Esos días, siempre con correa, aunque normalmente vaya suelto.
- Cierra ventanas, baja persianas y corre las cortinas. Pon música o la tele a un volumen normal para tapar parte del ruido.
- Déjale elegir dónde esconderse. Si se mete debajo de la cama o detrás del sofá, no le saques.
- Si viene a buscarte, acompáñale con calma. Una mano en el lomo y tu voz tranquila no le van a "malcriar".
- Dale algo que hacer. Masticar, lamer y olfatear le ayudan a bajar revoluciones, y premiarle después de cada estallido es justo lo que mejor valoraron los dueños del estudio de Berna. Una alfombrilla olfativa con su pienso escondido o una alfombrilla de lamer congelada le tienen ocupado un buen rato.
- Vigila la puerta. En Nochevieja entran y salen visitas, y un perro asustado sale disparado en un segundo.
Si quieres tenerlo todo junto, el Pack Petardos lleva las orejeras y una alfombrilla olfativa, y viene con nuestra guía en PDF Ruidos sin sustos de regalo, con el plan paso a paso para acostumbrarle a los ruidos.
Lo que conviene evitar
- Regañarle o castigarle por temblar, ladrar o hacerse pis. Solo le añades otro motivo para tener miedo.
- Obligarle a "enfrentarse" al ruido sacándole a ver los fuegos o sujetándole para que no se esconda.
- Dejarle solo en la terraza, el jardín o el coche esa noche.
- Atarle para que no se escape: si entra en pánico, puede hacerse daño.
- Darle tranquilizantes sin receta del veterinario.
Cuándo pedir ayuda profesional
Llama a tu veterinario si tu perro se hace daño intentando escapar, rompe puertas o ventanas, tarda horas en calmarse o lo pasa peor cada año. También si el miedo se le extiende a otros ruidos, como el portazo de un vecino o el camión de la basura. Tu veterinario puede derivarte a un veterinario especialista en comportamiento (etólogo clínico). En el estudio de Bristol, menos de un tercio de los dueños había pedido consejo profesional, y en muchos casos el miedo se puede tratar.
¿Y si tienes gato?
Los gatos también se asustan, aunque lo demuestran escondiéndose. Déjale sitios altos o cerrados donde meterse, no le saques de su escondite y mantenle dentro de casa esas noches, con ventanas cerradas.
En resumen
Si tu perro tiene miedo a los petardos, empieza hoy: consulta con tu veterinario, prepárale su guarida y acostúmbrale a los ruidos poco a poco. Esa noche, paseo temprano, persianas bajadas, algo rico que lamer u olfatear y nada de castigos. Ningún producto quita el miedo por sí solo, pero algunos ayudan a que la noche se haga más corta. Si quieres ver lo que tenemos para estas fechas, está todo en Calma para perros.
Fuentes
- Blackwell, E. J., Bradshaw, J. W. S. y Casey, R. A. (2013). Fear responses to noises in domestic dogs: prevalence, risk factors and co-occurrence with other fear related behaviour. Applied Animal Behaviour Science. Universidad de Bristol.
- Riemer, S. (2019). Not a one-way road: Severity, progression and prevention of firework fears in dogs. PLoS ONE 14(9): e0218150. Universidad de Berna.
- Revisión sistemática (2024). A systematic review of the efficacy of compression wraps as an anxiolytic in domesticated dogs. Animals.
- RSPCA. Fireworks frighten animals (guía para dueños).
- Dogs Trust y Universidad de Salford. Consejos para dueños de perros antes de la temporada de fuegos artificiales.
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con tu veterinario.

